Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de abril de 2014

La tortura musical, la ciencia ficción se vuelve en nuestra contra.

En esta entrada, me gustaría hablar sobre esta noticia, que al menos a mi me ha parecido algo impactante:

Pincha aquí para ver la noticia

Me ha parecido impactante esta noticia por el hecho de cómo  es utilizada la música en algunos casos, según indica esta. Me parece horrible que algo tan bueno, tan bonito e incluso tan "inofensivo" como la música sea utilizada para torturar. Digo "inofensivo" porque la música no está hecha para hacer sufrir ni para causar daños, aunque hay algún tipo de música o de grupos cuyas letras de canciones no son completamente "inofensivas" o escritas con buena intención, ya sea porque en las letras se incita a la violencia, al alcoholismo, a las drogas o hacia unos ideales extremistas, ya sea porque la música que utilizan para acompañar a la letra sea muy fuerte o con muchas mezclas de melodías e instrumentos muy fuertes, que a veces puede llegar a ser molesto. Con lo que sí tenemos casos de música en los que puede ser perjudicial ,aunque siempre dependiendo del contexto en el que esta sea escuchada. Pero quitando algunas excepciones de algunos grupos con estas características , la música esta diseñada y fue creada para el disfrute, incluso algunas de estas excepciones (como ya he dicho antes) puede que su objetivo no sea dañar o convencer de algo, sino que simplemente sea su forma de intentar hacer disfrutar, aunque a una gran mayoría no les guste.
De todos modos, sea el tipo de música que sea, no creo que haya derecho a utilizarla para torturar o dañar. Nadie debería tener derecho a convertir algo con un fin beneficioso en un arma de guerra o de tortura.

Principalmente pensamos en las personas que son torturadas de esta manera. La tortura no solo consiste en
ponerle música durante mucho tiempo a una persona, no. Consiste en llevar a los extremos la práctica de la música, es decir, hacer que alguien la escuche durante muchísimas horas pero a un volumen altísimo, con letras normalmente no muy agradables y ritmos y melodías enloquecedoras. La música no está hecha para dañar, pero si se usa en un contexto y de una forma equivocada, puede ser muy dañina, provocando incluso problemas o alteraciones psicológicas. Es irónico. Se utiliza algo que tiene el fin de ser muy beneficioso y relajante para dañar psicológicamente a las personas. Esa idea o esa concepción de la música es aterradora, despreciable. Pero ahora, en vez de pensar solo en quien padece esta tortura, pensemos también el otro lado de la historia, el que se entera de que involuntariamente esta torturando a algunas personas, el autor de esa música.
Como hemos podido leer en la noticia, hay algunos que no se sienten ofendidos porque su música sea utilizada de esa manera, ya que quizá así se eviten ataques como el del 11 S. Todo siempre tiene su contra y su pro, y es cierto. Puede que esta técnica evite algunos ataques o acciones violentas y alocadas como esa. En ese caso podríamos pensar que incluso es bueno que se haga eso. Pero no podemos dejar de pensar en que la música sigue siendo utilizada para torturar, y que lo que se está llevando a cabo es una tortura. Quizá esa tortura tenga una consecuencia muy buena, pero es tortura. Y lo que a mi más me daña (hablando como música)es que la propia música sea la tortura.

Pero es este comentario, el de Stevie Benton (bajista de la banda Drowning Pool) el que me ha dado mucho que pensar. Podríamos quizá clarificarlo como un dilema. Utilizar la música como tortura siempre que sea para conseguir consecuencias favorables. Alguien que lo haga secretamente y te lo cuente a ti, y tu tengas que decidir si contarlo para que cesen las torturas así y liberar de esta toratura a personas que pueden ser asesinos, extremistas, etc (ya que recuerdo que la tortura no está permitida) o no contarlo y dejar que la música acabe siendo utilizada completamente solo como eso, como una tortura. La verdad es que sería difícil elegir, porque tanto en un caso como en otro, hay consecuencias buenas y consecuencias malas. Por eso quizá sea un dilema, pero por mi parte veo completamente inhumano y despreciable que la música sea utilizado para eso, aunque haya algunos tipos de música que se usan para eso con los que estoy en contra, como comentaba antes en los que las letras incitan a la violencia, al alcoholismo...
Otros músicos creadores de estas canciones deciden ponerse también en contra y protestar, ya que como he dicho anteriormente, sus canciones no estaban hechas con ese fin y les parece muy desagradable esa idea.

Esta noticia me recuerda mucho a una película bastante antigua, La Naranja Mecánica, de Stanley Kubrick, en la que un violador violento, es capturado por la policía y sometido a una tortura en la que le inyectan un líquido que le provocaba un gran malestar y al mismo tiempo le mostraban videos muy violentos con música clásica de Beethoven de fondo, todo para que el protagonista relacionara la violencia como algo que le producía malestar, para que no volviera a practicarla, pero también relacionaba con el malestar la música clásica. Al final de la película, se encuentra con un escritor al que le había violado y matado a su mujer al principio de la película. Cuando el escritor lo reconoce lo encierra en el sótano de su casa y le hace escuchar música clásica para que el protagonista se suicide y para poder demostrar que el plan que habían llevado a cabo con el protagonista no era adecuado, sino perversa, ya que el escritor estaba en contra del gobierno y de dicho plan.

Hay otra noticia que he leído y que se puede relacionar con esta, o al menos me ha recordado a esta. Simplemente dejo el enlace aquí para mencionarla.

Sobre esta noticia lo único que quiero decir es que me ha recordado a la anterior porque en esta se dice que muchas de las canciones que escuchamos diariamente, nos convencen consciente o inconscientemente de hábitos o actos que se nombran en las canciones, en este caso es el del alcoholismo. Y las canciones que se utilizaban en la noticia anterior eran canciones de este tipo, en las que se incitaban por ejemplo a la guerra o a la violencia y por eso se utilizaba como estimulante de los soldados en el campo de batalla, ya que a veces la música no se utilizaba solo como tortura, sino como estimulante a ciertos actos como es este caso.

La noticia de la cuál pensaba hablar al principio era de esta, porque es un tema que vivo de cerca, ya que muchos de mis amigos escuchan canciones en las que se incitan a ciertos actos ya nombrados anteriormente, y normalmente suelen ser de Heavy Metal, de rap o incluso a veces de pop. Y creo que es verdad que muchas de las canciones son las causantes de que muchos adolescentes empiecen a beber o sigan haciéndolo desde una edad muy temprana, ya que es lo que están acostumbrados a escuchar diariamente en las letras de las canciones que les gustan, y quizá por ello no lo vean como algo malo, sino como un ejemplo a seguir.
Actualmente hay un gran problema con el alcohol, porque cada vez más, muchos adolescentes empiezan a beber antes, pero no a beber con moderación, sino a emborracharse todos los fin de semana.

Como ya he dicho antes, en un principio pensé elegir esa noticia, pero cuando leí la de la tortura a base de música, me impactó tanto y me recordó tanto a la película de ciencia ficción de la naranja mecánica,que decidí elegirla para comentar lo que me había parecido esa noticia. Además pensé que se podría relacionar con la del alcoholismo ya que realmente se habla de algo parecido, el uso de la música para estimular acciones perjudiciales o para torturar. Además quería hacer ver que lo que hace unos años considerábamos ciencia ficción y suspirábamos tranquilos pensando que tan solo era ficción, hoy en día se ha convertido en realidad.

-Eva Mª Merino González- 4º C

domingo, 9 de febrero de 2014

La ley no entiende de músicas...

Laia Martín
es una joven pianista profesional de 28 años actualmente. Ella empezó con el piano a los 6 años, cuando sus padres le compraron uno para que empezara a practicar con él. En 2003 la joven se mudó a Puigcerdà, donde los padres le instalaron un piano para que pudiera seguir practicando y perfeccionando sus estudios en el Conservatori de Liceu. Desde 2003 hasta septiembre de 2007, ella practicaba cinco días en semana de 9:00 a 13:00 y de 14:00 a 18:00. La discusión vino cuando su vecina la denunció, ya que decía que no soportaba el "ruido" del piano, que había tenido muchas lesiones psíquicas a raíz de él, como la ansiedad, alteraciones del sueño, episodios de pánico y problemas de gestación en los últimos meses del embarazo, e incluso pidió la baja laboral. Así pues, la vecina procedió a denunciar a Laia en Marzo del 2006, dándole un plazo de 15 días para insonorizar la habitación donde esta ensayaba.

La vecina asegura que en tres ocasiones había ido a hablar amistosamente con Laia, para pactar los horarios de estudio, pero que esta no le hizo caso, tocaba más horas y "más fuerte"  e incluso le llegó a decir que sus problemas no eran debidos al sonido del piano, sino a su familia. Su vecina además denunció que en ningún momento ni ella ni su familia había hecho nada por paliar el sonido del piano.

Ante esta acusación, Laia asegura que tan solo ha mantenido algunas conversaciones normales con ella, y que hacía más ruido el supermercado que se situaba justo debajo del piso que el piano. Además ha señalado que entre los años 2003 y 2004 estudiaba en Manresa tres días a la semana, mientras que entre 2005 y 2008 recibía clases en Barcelona de lunes a viernes, con lo que sólo podía estudiar en su domicilio de Puigcerdà los fines de semana. Desmiente también la acusación por parte de la vecina de que ni ella ni sus padres intentaron hacer nada ni buscar alguna solución para reducir el sonido de su piano, ya que según asegura y se ha demostrado, en 2005 su padre hizo una primera insonorización estructural de la habitación donde ensayaba, y que años más tarde, en 2007, se volvió a llevar a cabo otra insonorización recubriendo el piano con mantas acústicas.

La fiscalía y la acusación particular solicitaban una pena de siete años y medio de cárcel, seis años por un delito contra el medio ambiente por contaminación acústica, y un año y medio más por otro delito de lesiones psíquicas, cuatro años más de inhabilitación para tocar el instrumento o realizar cualquier actividad que estuviera relacionada con este,  y además una multa de 10800 euros y una indemnización de 9900 euros. Pena también impuesta para los padres, ya que se les acusaba de cooperantes con respecto a su hija.


En 2007, la vecina, Sonia, decide mudarse con su familia porque según ella no soporta más el "ruido del piano", pero aún así las acusaciones siguen persiguiendo a Laia, la cual decide mudarse con su familia en 2008, para dejar aquella situación atrás.
El primer juicio se produce el 11 de Noviembre de 2013.
Tras varios juicios, la fiscal rebajó a 20 meses la petición de prisión para Laia y finalmente Laia ha sido absuelta debido a la falta de fundamento en las acusaciones de la vecina, ya que no se ha demostrado que el piano fuera la causa de los problemas psíquicos de esta, y la acusación injustificada de los padres. Además la pena que se le quería imponer han declarado que era desproporcionada. En total fue a cuatro juicios.




Fuentes:
http://www.europapress.es/catalunya/noticia-pianista-puigcerda-acusada-molestar-vecina-dice-solo-tocaba-fin-semana-20131111164140.html

http://www.lavanguardia.com/vida/20131126/54394894413/absuelta-pianista-puigcerda.html

http://www.abc.es/local-cataluna/20131126/abci-absuelta-pianista-ruido-201311261848.html

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/11/11/catalunya/1384184642_796144.html

http://www.abc.es/cultura/musica/20130820/abci-piden-siete-anos-carcel-201308191721.html


Tras exponer la noticia me gustaría dar mi punto de vista sobre esta.
 Todos los músicos cuando vemos esta noticia creo que lo primero que pensamos es en la injusticia. Estamos ante un caso en el que una música profesional, concertista y con estudios oficiales de música, ensaya cinco días a la semana en su casa unas ocho horas. Tiene que hacerlo, debe hacerlo. Creo que de lo que algunas personas no son conscientes es de que la música implica trabajo, dedicación y mucho esfuerzo, mucho estudio, mucha práctica. Y Laia, al igual que todos los músicos lo llevaba a cabo.


Con tan solo 18 años, su vecina la denuncia, porque dice que el "ruido" del piano es insoportable. Me parece muy inadecuado llamar "ruido" al sonido de un piano, porque no es ruido, es música. Y además que declare insoportable al piano. Si hubiera sido cualquier otro instrumento, de más potencial sonoro o más molesto, quizá la noticia hubiera tenido algo más de sentido, pero un piano no molesta, y por supuesto no como para sufrir lesiones psíquicas. Es más, todos los demás vecinos del piso decían que el piano se escuchaba, pero normal, no fuerte, sin embargo la vecina que la denunció decía que cada vez tocaba más fuerte.

Como experiencia personal, puedo decir que en el conservatorio donde yo estudio, la biblioteca para estudiar estaba situada justamente al lado de las clases de piano. No ha habido nunca ningún alumno que se haya quejado de el sonido del piano, porque no es molesto, no molesta, es más, para mi era agradable. Es como escuchar música clásica muy bajita mientras estudias. Nadie nunca ha tenido ningún problema con ello.

 Cuando leí esta noticia me quedé helada, pero me quedé aún peor cuando leí la condena que le querían imponer a esta joven pianista. Siete años y medio de cárcel, una multa de 10800 euros, una indemnización de 9900 euros y 4 años más sin poder tocar el piano. En su conjunto es una exageración masiva, no hay tantos motivos para esa pena, y los motivos que hay no valen la pena.

Pero creo que lo que más nos hiere a los músicos que leemos y nos enteramos de esta noticia es lo último, no poder tocar el piano durante cuatro años. Eso no es una pena, eso es destrozar la vida de la pianista. Ya no solo porque el piano sea su vida, y no pueda estar cuatro años sin él, es que la técnica y la forma de tocar el piano se pierde con el tiempo. En cuatro años podría perder toda la capacidad que tenía para tocar el piano que ha ido acumulando durante toda su vida. Es algo que parece que ni la vecina ni las leyes entienden, pero algo que es real, y que los músicos cuando lo leemos ni siquiera nos lo podemos imaginar. Ni siquiera podemos imaginarnos el sufrimiento por el cual ha debido pasar Laia, concertista profesional.

La vecina ha afirmado que los decibelios producidos por el piano llegaban a los 44, y los decibelios recomendados por la Organización Mundial de la Salud son 65. 44 decibelios no es un ruido alto y en este caso,  ni siquiera un ruido.

Resumidamente, al leer e informarme de esta noticia he sentido una gran tristeza e impotencia. Impotencia al ver que la ley no se da cuenta de lo que significa la palabra música, de lo que implica y de las consecuencias que podría sufrir Laia tras cuatro años sin el piano. Sería destrozarle su vida y su carrera. Tristeza al ver que quieren encerrar siete años y medio a una joven, que no ha hecho más delito que tocar el piano... No es justo, ni mucho menos. Es una de las noticias más injustas que he leido, porque no tiene razón de ser, parece una broma. Pero por otro lado he sentido mucha felicidad y alivio al leer que finalmente ha sido absuelta por falta de fundamento, de pruebas. Es algo que todos estábamos deseando que ocurriese, ya que creo que si hubiera pasado lo contrario, muchos músicos nos hubiéramos sentido heridos y hubieramos visto que la ley no entiende la palabra música, que no es capaz de ver en ella más allá de 6 letras...


Aquí dejo un vídeo en el que podemos ver a Laia Martín interpretando Preludes, de Rachmaninov.

¿Creeis que es un delito lo que hace,o quizá es que es demasiado molesto? ...

Eva Mª Merino González

viernes, 15 de noviembre de 2013

A través de tu instrumento.

Una vez, escuché una pregunta que le hicieron a un músico, un músico que desde los ocho años estudiaba en el conservatorio. Alguien le preguntó: ¿y… Cuándo se empieza a ser músico? A tal pregunta, el músico respondió: .-Se empieza a ser músico a partir de 3º de profesional.

Al leer esto no pude hacer otra cosa que reírme. A partir de 3º de profesional… Evidentemente, aquel músico no sabía realmente lo que significaba ser músico, ni tal vez supiera lo que significa la palabra música.

Yo, como él, llevo estudiando en un conservatorio desde los ocho años, siete largos años metida ya en este mundo tan maravilloso, como es el de la música. Maravilloso, pero duro. A cada curso te vas dando cuenta de que tu instrumento necesita más y más tiempo de ensayo, más horas de práctica, más y más veces de repetir esa misma parte que no te sale una y otra vez, y si tienes algún otro estudio a parte, es complicado dedicarle todo el tiempo que necesita. Te vas dando cuenta a cada curso de que hay que sacrificar cosas por la música: tiempo de estudio para otras cosas, quedadas con los amigos, días de fiesta, vacaciones… Pero es lo que conlleva la música, sacrificio, pero el mismo sacrificio para todos los músicos. Los cursos te hacen darte cuenta de ello pero, no hace falta estudiar en un conservatorio para notar y saber de ese sacrificio. Un sacrificio a cambio de algo realmente maravilloso, música en estado puro, y felicidad.

Este músico ha confundido el término “músico”. Al parecer piensa que sólo es músico aquel que estudia profesionalmente y es éste el único que sabe del sacrificio de la música… Sin embargo se equivoca.

¿Qué es ser músico entonces? O… ¿Qué es la música?
La música no es nada material, no es una afición, un pasatiempo, un trabajo, una palabra, o tan solo seis letras… La música es algo más, la música es un sentimiento, un sentimiento muy profundo, que cuando te atrapa, es difícil apartarte de él. La música te hace sentir muchas cosas, y es capaz de influir en tu estado de ánimo. La música es magia, una magia muy poderosa, capaz de influir profundamente en ti. Puede alegrarte, hacerte reír, bailar, emocionarte, transportarte a otros lugares, y a otra época.




Una vez que ya sabemos algo sobre qué es la música, ese sentimiento tan maravilloso, podemos definir qué es ser músico.
Ser músico no significa tener estudios, ni haber estudiado música. Ser músico, al igual que la música es mucho más que eso. Ser músico es entender la música, entender ese sentimiento tan profundo, y a través de un instrumento, de tu instrumento, ser capaz de exteriorizarlo, de expresarlo, tan solo a través de éste. Es músico todo aquel que siente que la música va siempre en su interior, que la comprende y es capaz de sentir con ella. Sí es cierto que para alguien que no haya convivido con la música, o que no esté aún enredado en este mundo, puede ser un poco más difícil comprenderlo, pero toda aquella persona que siente la música y la ve en cualquier lugar, es músico.
Saber apreciar la música, sea cuál sea, es de ser músico. Luego ya vienen los gustos y las preferencias, pero la música, el sentimiento, es común para todos. La música es el único lenguaje universal, capaz de unir a personas tan distintas y tan alejadas unas de otras… Ya sean de otro lugar, otro país, otro continente, otro color, otra situación… No importa, la música es común a todos.

  "La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido”
                                      -Leonard Bernstein-

"La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea el alimento del amor"

                                         -Kurt D Cobain-

"La música es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón"

                                      -Magdalena Martínez-

"En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad"

                                         -Arthur Schopenhauer-

"La música es el verdadero lenguaje universal"

            -Carl Maria Von Weber-

"La música empieza donde acaba el lenguaje"

     -Erns Theodor Amadeus Hoffman-


He querido presentar aquí algunas de las frases sobre la música con las cuales estoy completamente de acuerdo, como un resumen de lo que he querido expresar con lo antes ya explicado. Pero aún me queda algo más por comentar sobre este sentimiento llamado música y aquellas personas que son capaces de entenderla y sacarla al exterior, desde el corazón, llamadas músicos.


De nuevo, volvemos a la pregunta hecha a aquel músico, el cuál decía que solo se es músico a partir de cierto curso de estudios. Mediante esta respuesta, podríamos entonces pensar que los que estén en cursos inferiores o incluso los que no tienen estudios no son músicos... Pero es un pensamiento erróneo.


Miremos entonces por ejemplo a los músicos callejeros. Aquellos músicos que podemos ver sin mayor complicación tocando en las calles de Sevilla, por el centro. ¿Acaso no son esas personas músicos? ¿Acaso no saben lo que es la música, el sentimiento y lo que es sacrificarse por ella? ¿Es que no son músicos porque tocan en la calle, o porque quizá algunos de ellos no han llegado al curso "necesario para ser músico"?


Claro que sí. Todas esas personas son músicos, y estoy segura de que saben mejor que muchos músicos estudiantes de conservatorio lo que significa la música, ser músico y el sacrificio hacia ella. Ellos, al igual que todos son capaces de expresar un sentimiento tan profundo como lo es el de la música a través de su instrumento, ya sea metal, madera o la voz. No importa. Saben y comprenden realmente el significado de la música, y saben vivir a través de ella, sacarla al exterior desde el corazón.








"Da igual dónde o cuándo, pero siempre haciendo lo que de verdad nos gusta"
         - @lavidademusico - 





Pero al parecer, estos músicos están muchísimo menos valorados que los que son de conservatorio y que a veces confunden los términos de la música, a pesar de llevar años y años en este mundo.

La música es algo muy duro, por la cual tienes que dedicar muchas horas, mucho tiempo y has de tener una paciencia de oro. Y sin embargo, pocas veces las personas aprecian ese sacrificio, y se limitan a ver la capa más superficial de todo, o tal vez, ni siquiera se dediquen a verla o a escucharla en este caso.


¿Es que solo está bien estudiar en un conservatorio o merecen la pena aquellas personas que estudian en estos, y está mal tocar en la calle o no merecen la pena aquellas personas que tocan en esta?

Es algo que muchas personas piensan erróneamente, o simplemente no reparan en ello.

Me gustaría enseñar ahora un par vídeos, en los cuales se muestra un experimento que tiene mucho que ver con lo que acabo de comentar, y que me parece bastante curioso, ahí os los dejo, vedlos e intentar reflexionar tan solo un poco sobre estos.


































Por ello, cuando veas a un músico en la calle tocando, no desprecies lo que hace. Es un músico, puede que incluso mejor de lo que tú piensas. Párate a observarlo y valora lo que hace, porque recuerda que es músico, y eso que escuchas son sus sentimientos expresados a través de su instrumento. Él mejor que nadie sabe lo que es la música, el músico y el sacrificio, y por lo tanto no es peor que el que tiene la maravillosa suerte de poder estudiar en un conservatorio, Ambos tienen un sentimiento y una vida en común... La música.

Eva Mª Merino González.